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Del milagro al título

En agosto, cuando se abrió este melón, el Liverpool era séptimo favorito para ganar la Champions (13 a 1) y el Tottenham, décimo (26 a 1). Están aquí de milagro (o por milagros), como ejemplos de supervivencia en condiciones extremas, hecho que engrandece una competición que, por primera vez en el último lustro, sólo tendrá de español el estadio. Son dos equipos de fe y de autor, marcadísimos por el perfil de sus entrenadores. También equipos alejados de la ortodoxia postmoderna de la posesión y el pase. Servirán la segunda final entre ingleses en la historia de la competición al calor de Madrid y del Wanda Metropolitano, que se examina ante el mundo.

Para llegar al mismo punto, Liverpool y Tottenham tomaron caminos bien diferentes. Los reds gastaron 182 millones en verano en Alisson, Keita, Fabinho y Shaqiri para apuntalar una plantilla que ya venía de la final. Y que había aprendido que a un campo se sale más tranquilo con un buen portero, centrocampistas sólidos y un banquillo útil. El Tottenham no compró nada. Se había endeudado en la construcción de un estadio de 1.400 millones que le llevará años pagar. Así que se apañó con lo que tenía y confió en la estabilidad que le ha dado Pochettino, con el que no ha bajado del quinto puesto en la Premier en cinco años.

En cierto modo, son dos proyectos parecidos, dos clubes saneados en sus balances (presentan los dos superavits más altos de la Premier), entregados a entrenadores con proyectos a largo plazo y con vocación de promocionar al jugador local (diez ingleses por cabeza en las plantillas, siete entre ambos en la lista de Southgate para asaltar la Nations League). A Pochettino, que aterrizó en el Southampton, le reprocharon pronto su escaso conocimiento del país y del idioma. Tres años después, 12 de los últimos 29 debutantes en la selección inglesa habían pasado por sus manos. Él le ha dado lustre al jugador británico. A Kane le sugirió bajar peso y entrenar con más intensidad. Ahora, su valor de mercado pasa de 150 millones. Lesionado ante el City, es casi seguro que regresará hoy. Sin él eliminaron a los de Guardiola y al Ajax, pero sólo ganaron tres partidos de nueve. Ha metido 24 goles este año, por 20 de Son y 15 de Lucas Moura. Este, diestro, hizo con la zurda los tres goles de Amsterdam, para probar que en el fútbol todo está por escribir.

Pochettino, al que Bielsa sacó de Murphy, su pueblo, donde fue a ver a un chico gordito pero con condiciones, ganó dos veces con él la Liga argentina. Luego coincidieron en el Espanyol y en la selección. Pero no se considera bielsista. En realidad ha tomado rutinas de aquí y de allá. Alterna defensas de tres y de cuatro y no cree en verdades irrefutables en el fútbol. “No eres más valiente por jugar un fútbol ofensivo ni más cobarde por hacerlo al contraataque. Todas las ideas son válidas”.

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