Concedida su “licencia”.

Aunque es una fórmula demasiado arcaica, la “licencia” solicitada por el principal de la Comisión de fútbol de Barcelona a la larga parece ser la salida más disimulada aunque necesaria con tal de reoxigenar la bancada dirigencial torera que sin lugar a dudas tiene su grado de responsabilidad en la modesta campaña del equipo durante el año 2013.

Cuando los resultados positivos comenzaron a ser esquivos para el equipo torero la gran mayoría de la gente incluído un importante sector de la prensa señalaba sin vacilar al profesor Gustavo Costas como el gran responsable de la debacle. Otros, fiel a su estilo, aseguraban que los que en realidad estaban fallando eran los jugadores por su falta de profesionalismo. Pocos o casi nadie tuvo el temple necesario para señalar como responsables a los dirigentes de la institución torera sobre todo de la Comisión de Fútbol cuya cabeza principal se volvió esquiva para los reporteros cuando llegó el momento en que se debía dar explicaciones sobre lo sucedido.

Tuvo que ser un mismo miembro de la Comisión el que presentando su renuncia ponga el dedo en la llaga y de esa manera nos lleve a muchos periodistas a investigar que era lo que realmente sucedía al interior del club. Un presidente de Comisión que repentinamente cambió la estrategia; tomó muchas decisiones sin consultar con los demás miembros y consecuentemente los desaciertos se vinieron unos tras otros comenzando con las pésimas contrataciones que tuvo el ídolo muchas veces recomendados por gente novelera que de esto sabe poco o nada .

Veo como positiva la “licencia” solicitada, siempre y cuando esto sirva para tomar los correctivos necesarios. Por suerte al frente de la institución canaria permanece alguien que sí sabe de esto y de seguro a estas alturas debe tener la fórmula idónea para levantar al equipo.

Hay dos caminos para que esa Comisión vuelva a funcionar: una ; debe presidirla alguien que tenga no solo una buena chequera sino conocimientos bastos de fútbol y sobre todo una gran capacidad de gestión que siempre sea en beneficio del club; otra fórmula sería – si es que no funciona la anterior- , que el propio presidente de la institución canaria sea al mismo tiempo el principal de la Comisión de Fútbol . De esa manera habrá garantías de que los noveleros jamás se acercarán a Barcelona por cuanto ya no habrá espacio para ellos.